WEINGUT SCHMITT

 

Su historia comienza en Flörsheim-Dalsheim, donde la familia de Daniel lleva más de 200 años cultivando la tierra. Pero el verdadero punto de quiebre llega en 2012, cuando Bianka —originaria de Hungría— y Daniel deciden tomar el control del domaine y transformarlo por completo. No se trata de continuar una tradición, sino de reinterpretarla. Impulsado por la inspiración de Patrick Mayer, Daniel, decide comenzar a elaborar vino de manera diferente, marcando un punto de inflexión en su camino.

En 2013 consolidan su proyecto con un portafolio de 18 vinos diferentes, todos guiados por una idea central: hacer vino natural como una forma de comprensión profunda del entorno. Trabajar de esta manera —según cuentan— les permitió entender la naturaleza en su estado más puro, sin intermediarios ni correcciones.

Ese mismo año adoptan la biodinámica (certificada por Demeter) y comienzan a trabajar el viñedo como un sistema vivo, donde el suelo, las plantas y el entorno forman un equilibrio activo. Para ellos, no es una técnica: es una forma de entender la agricultura

Hoy cultivan alrededor de 16 hectáreas repartidas entre Flörsheim-Dalsheim, Monsheim y Kriegsheim, sobre suelos predominantemente calizos con presencia de loess, arcilla y gravas. Un mosaico que se traduce en vinos tensos, minerales y llenos de matices.

Trabajan con una amplia diversidad de variedades: desde clásicos de la región como Riesling y Silvaner, hasta Pinot Blanc, Müller-Thurgau y Gelber Muskateller, junto con tintas como Pinot Noir o Blaufränkisch —esta última, un guiño directo a las raíces húngaras de Bianka.

En bodega, su postura es igual de clara y respetuosa. Para la crianza utilizan únicamente barricas de roble, depósitos de fibra de vidrio y ánforas, evitando deliberadamente el acero inoxidable para mantener una relación más orgánica con la fermentación y la evolución del vino.

En Rheinhessen, una de las regiones históricamente asociadas al volumen en Alemania, Bianka y Daniel Schmitt están haciendo justo lo contrario: reducir, observar y dejar hablar. Hoy forman parte de la primera ola de productores que empujaron el vino natural en Alemania, en un momento donde el mercado aún no estaba listo. Hoy, esa misma visión los ha colocado como referentes de una nueva generación que está redefiniendo la región.

El resultado son vinos vivos, precisos y profundamente expresivos, donde la intervención mínima no es una limitación, sino una elección consciente.

Some come into the wood barrel, others into the amphora - that’s what we instinctively decide after we first get to know the wine. Later they are bottled unfiltered. We can proudly say that we are safe in what we do. Our wines are rough and unpolished. Wild and rich in nuances. Alive and complex. They have their own character. But are always mature and amazingly stable. This includes hand-picking, courage, patience and fun at work.
— Bianka and Daniel, Weingut Schmitt