Matassa, Tom Lubbe

 

Tom Lubbe, originario de Nueva Zelanda, ya elaboraba vino desde los años 90 en Sudáfrica, en la región de Swartland, donde creció. Desde entonces su trabajo se caracterizaba por la mínima intervención y por no añadir levaduras comerciales. Interesado en las variedades mediterráneas, logró convertirse en aprendiz en el legendario Domaine Gauby. Fue así como aprendió a hacer vino bajo la tutela del catalán Gérard Gauby, en el sur de Francia.

Durante ese tiempo conoció a Nathalie, hermana de Gérard y hoy su esposa, y juntos se lanzaron en 2002 a crear su propio domaine. Compraron antiguas viñas de Carignan en la remota colina de Vivier, en los Coteaux du Fenouillèdes, salvándolas de la desaparición. Produjeron su primera cosecha en 2003, vinificando literalmente en su cocina y sala antes de mudarse a una bodega que les cedió Gauby. En ese momento nació Domaine Matassa.

Matassa es hoy un pequeño domaine ubicado en los Pirineos Orientales, con 15 hectáreas de viñedos de entre 30 y 115 años de antigüedad. Tom Lubbe cultiva variedades tradicionales de la región como Grenache Gris, Macabeu, Muscat d’Alexandrie, Muscat Petit Grains, Lladonner Pelut (una variante catalana de Garnacha), Carignan y Mourvèdre. La mayoría de las viñas son de selección masal y muchas están co-plantadas dentro de una misma parcela.

Los viñedos se encuentran en los alrededores de Calce y se trabajan con rendimientos muy bajos, bajo prácticas de agricultura orgánica certificada por Ecocert y con preparaciones biodinámicas desde 2003. Todo se realiza en respeto absoluto al terroir. Tom sostiene que la vida del suelo —especialmente los insectos y los gusanos— es clave para dar carácter a sus vinos, e incluso ha logrado moderar el grado alcohólico a través del cuidado de la tierra. En ocasiones, la vendimia comienza muy temprano, desde mediados de agosto.

Actualmente, la bodega se encuentra en el pueblo de Montner, a 10 km de Calce, aunque las viñas originales permanecen en su ubicación histórica. Gracias a su altitud, entre 450 y 600 metros sobre el nivel del mar, estas parcelas maduran casi un mes más tarde que otras zonas de la región. Los blancos suelen macerar con sus pieles y la mayoría de los tintos fermentan con racimos enteros antes de la maceración y extracción. Cuando decide utilizar madera, lo hace más para favorecer la oxigenación que para aportar estructura. Desde 2015 no añade SO₂ en ninguna etapa del proceso.

Los vinos de Matassa son el resultado de una fórmula coherente: variedades autóctonas antiguas, rendimientos bajos, trabajo manual en el campo, vendimia manual, prensado tradicional, fermentaciones con levaduras indígenas y elaboración sin aditivos, sin filtración y sin clarificación.