PODERE PRADAROLO

Parma, Emilia Romagna, Italia

 

Alberto Carretti proviene de una conocida familia fabricante de quesos. La familia adquiere la propiedad actual en 1972, en Serravalle en la localidad de Varano de’ Melegari. Esta es la antigua región vinícola de Parma, en la parte sur del valle de Ceno de Emilia Romagna, entre las montañas y la costa de Liguria, una zona hoy conocida también por el prosciutto.  

Alberto, anteriormente técnico en lácteos y preparación de Culatello, comienza a interesarse cada vez más por las fermentaciones y los procesos naturales, buscando eliminar el uso de conservadores, estudia maneras antiguas de preservar los sabores del terroir.

Este interés lo lleva naturalmente al vino, decide entonces separarse del camino familiar y se convierte a la viticultura, desde 1989 se dedica de lleno a una profesión casi desaparecida en la región. 

Hoy Podere Pradarolo es una granja de 60Ha, de las que solamente 5Ha están plantadas con viñas, únicamente con variedades autóctonas, sobre suelos principalmente de piedra caliza y arcilla. La altura de las viñas oscila entre los 250-500m. Todas las viñas están certificadas orgánico desde 2004 y se trabaja con preparaciones naturales, cosechas manuales y toda una filosofía de sistémica.

Junto con Claudia Ianelli, antigua profesional en el sector técnico y químico, emprenden una serie de proyectos de desarrollo local que incluyen la preservación y el estudio de antiguas variedades nativas, prevención de enfermedades, plagas que devastan los viñedos modernos mediante une exigente programa de viveros, genética, injertos y plantas madre, así como mitigar los efectos del cambio climático.

En la bodega hay dos elementos clave que definen el estilo de vinificación, la sabiduría ancestral y el paso del tiempo. Un enfoque tajante, meticuloso y totalmente natural y respetuoso. Tanto sus tintos como sus blancos se someten a maceraciones largas, de entre 30 días y 9 meses, fermentaciones espontáneas de uvas sanas, crianza en barricas viejas y no se filtran ni clarifican. 

Los vinos de Podere Pradarolo son conmovedores, complejos pero honestos, una mezcla de energía y longevidad.