Domaine MAISONS BRÛLÉES

 

Originarios de Alsacia y con formación en el mundo de la restauración, Corinne y Paul Gillet toman las riendas del Domaine des Maisons Brûlées en 2013, continuando el trabajo iniciado por Michel y Béatrice Augé, pioneros de la viticultura biodinámica en la región. Desde su llegada, profundizan una viticultura viva y una vinificación de mínima intervención, preservando el carácter agrícola integral del domaine.

Paul y Corinne se conocen mientras ambos trabajaban en el sector restaurantero y, poco después, abren juntos una tienda especializada en vinos. Años más tarde surge la oportunidad de trasladarse a Argentina para desarrollar su propio restaurante. Es allí donde nace la idea de elaborar vino, tras la posibilidad de adquirir algunas viñas en ese país.

Con este objetivo en mente, Paul regresa a Francia para formarse en enología y se convierte en aprendiz de Bruno Schueller en Alsacia, experiencia clave en su aproximación al vino natural. Finalmente, en lugar de volver a Argentina, deciden establecerse definitivamente en Francia y, en 2013, se instalan en Les Maisons Brûlées junto a sus tres hijos, conservando también a Praline, el caballo que ha formado parte de la granja durante más de doce años y Paul comienza a estudiar la Etología (leer historia aquí!).

El domaine, con viñedos que llevan más de 30 años conducidos en agricultura orgánica y biodinámica, se cultiva con un enfoque de mínima intervención. Paul y Corinne cuidan personalmente todos los aspectos del viñedo, desde la poda hasta la vendimia, trabajando suelos de arcilla con silex y subsuelos de roca arcillosa, mayoritariamente con exposiciones al norte y parcelas que van de los 30 a los 70 años.

Optan por mantener una auténtica dinámica de granja dentro del domaine, con una gran diversidad de animales conviviendo alrededor de la bodega. La viticultura está orientada a mantener siempre cobertura vegetal viva, evitando suelos desnudos para conservar la biodiversidad de la flora y fauna del viñedo. Algunas tareas se realizan con ayuda de su caballo de labor, integrando prácticas tradicionales que favorecen la salud del ecosistema.

Actualmente elaboran alrededor de diez cuvées, que incluyen tintos, blancos, blancos de maceración y pétillants naturels, tanto blancos como rosados. Entre sus cuvées se encuentran blancos, tintos, vinos de maceración, espumosos (Les Maisons Bullées), naranjas y assemblages singulares como R2L’O (Gamay, Pinot Noir y Pineau d’Aunis) o el intenso Poussière de Lune (Sauvignon + Menu Pineau) Vinos precisos, vivos y expresivos, con gran pureza aromática, tensión natural y una marcada identidad de terroir. Producciones pequeñas, cuvées singulares y fuerte coherencia entre viñedo y bodega.

Les Maisons Brûlées fue una de las primeras propiedades en Francia en trabajar bajo principios biodinámicos, y Corinne y Paul Gillet han sabido mantener y hacer evolucionar esta visión con coherencia, convicción, sensibilidad y rigor técnico. Su aproximación integra tradición, respeto por el suelo y libertad de expresión para cada parcela y variedad.