LAHERTE FRÈRES

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Aurélien Laherte forma parte de una dinámica y nueva generación de vinateros que está causando revuelo en la región de Champaña, aunque la familia Laherte tiene una larga historia en la zona.

Fundado en 1889 por Jean-Baptiste Laherte, el domaine se limitaba a algunas viñas en el pueblo de Chavot. No fue hasta la cuarta generación que la propiedad familiar se expandió a 5 hectáreas. Michel Laherte y su esposa Cécile fueron los jóvenes viñadores que decidieron modernizar la prensa y los tanques, pero se dieron cuenta de que la excesiva modernización, como el uso de pesticidas y herbicidas, estaba matando la expresión pura del terroir. Así, comenzaron a trabajar la tierra de una manera más respetuosa con el suelo, aplicando procesos de vinificación más suaves para los jugos y adoptando una filosofía más humilde y paciente mientras los vinos se desarrollaban. Esta filosofía es hoy la base fundamental del domaine familiar, que ha prevalecido a lo largo de generaciones.

Hoy en día, bajo la dirección de Aurélien, quien retoma el domaine en 2005, la propiedad se ha convertido en una de las promesas más dinámicas y progresistas de la apelación. Al igual que muchos en la práctica tradicional de Champagne, el domaine ha comenzado a crear series de pequeñas producciones de una sola parcela/vendimia (alrededor de 3,000 botellas cada una) en algunas de sus parcelas más únicas y expresivas, cultivadas en biodinamía. Estas parcelas se vinifican utilizando barricas de Borgoña, sin fermentación maloláctica, y se embotellan sin clarificación ni filtrado.

Las viñas de Laherte están situadas en los Coteaux Sud-d'Épernay, una región muy interesante entre los famosos Côtes des Blancs y la Vallée de la Marne, lo que proporciona a sus suelos características geológicas diversas de ambas regiones. La superficie total es de 10.5 hectáreas en al menos 75 parcelas diferentes.

Un equipo de tíos, tías y primos trabaja a lo largo de todo el año (de acuerdo con el calendario lunar), empleando técnicas de infusiones herbolarias para defender las plantas, manteniendo follajes altos para favorecer la fotosíntesis y equilibrar la maduración.