JEAN PIERRE ROBINOT

Jean-Pierre es una verdadera leyenda. Él mismo es un ícono, con su increíble personalidad y carisma, en sus 70´s tiene la energía de un adolescente. Hoy junto con su encantadora hija Juliette, que algún día cercano retomará los viñedos, hacen vinos de culto conocidos bajo el nombre de su domaine “Les Vignes de l’Angevin”.

Lo que es interesante sobre él, además de sus Chenin Blanc y sus Pineau d’Aunis, es su historia. Su vida dentro del mundo del vino natural comenzó mucho antes de producir vino. Jean Pierre se enamora del vino a una edad muy joven, cuando se muda a París se integra inmediatamente al movimiento y se convierte en uno de los pioneros y precursores. Abre uno de los primeros bistros de vino natural en Paris: “L’AngeVin”. También lanza el primer periódico de Francia sobre vinos naturales, una publicación llamada “Le Rouge et le Blanc”.

Era cuestión de tiempo antes de que no se pudiera resistir a la tentación de hacer vino y a inicios de los años 2000 se muda con su esposa Noella al pueblo donde creció. Hoy tienen 7H a lo largo de dos apelaciones prestigiosas en lo más norte de la Loire: Jasnières y Coteaux-du-Loir.

Las viñas están plantadas sobre una mezcla de arcilla roja, piedra caliza y silex. Son cultivadas de manera orgánica y tratadas solamente con infusiones de plantas silvestres como ortigas y helechos. Hace sus vinos bajo dos nombres diferentes; “Les Vignes de l’Ange Vin” donde se elaboran los vinos de parcelas de su propiedad y “L’Opera des Vins” donde colabora con sus vecinos y conocidos de años que cultivan sus uvas también de forma ecológica y biodinámica.

Vinifica en sus cavas excavadas en la piedra caliza tradicionales de la época troglodita, laberintos de más de 40 metros, algunas de ellas bajo las viñas y marcadas por vetas y raíces. 

Sus vinificaciones son lentas, pacientes, las fermentaciones pueden durar meses ó años, los vinos reposan sobre sus lías en barricas viejas y toman el tiempo que necesiten, generalmente años. Este es el secreto de Robinot, ha alcanzado una maestría y perfección en la técnica de crianza y la paciencia!. Jamás agrega aditivos ni So2, pero cuando embotella un vino está seguro de que este ha alcanzado un nivel de energía, vitalidad, aplomo y estabilidad necesario. 

Nuestra historia con Robinot necesitó de los mismos atributos: paciencia y larga espera. La historia está marcada por muchos encuentros, reencuentros, saludos y abrazos, correos y hasta que en febrero 2024, en uno de nuestros recorridos a productores alrededor del ajetreado mes de las ferias, obtuvimos el si.

Estos últimos atributos son difíciles de encontrar en otros vinos de la región y el futuro de este Domaine es brillante.