JEAN-CLAUDE LAPALU

 

De los grandes de Beaujolais. Ubicado al pie del Mont Brouilly*, en el pueblo de Saint-Étienne-la-Varenne, el Domaine de Jean-Claude Lapalu cuenta con unas 12 hectáreas de viñedo, plantadas casi exclusivamente con Gamay, la uva nativa y emblemática de la región. Es uno de los productores más reconocidos de Beaujolais, un consentido de la escena parisina y una figura clave del movimiento del vino natural.

Jean-Claude toma el control del domaine familiar en 1996, después de que su padre y su abuelo lo trabajaran durante décadas, y produce su primer vino en el año 2000. Hasta entonces, las uvas de la familia se destinaban a la cooperativa.

Desde el inicio, Jean-Claude siguió de manera natural las ideas de Jules Chauvet, químico y enólogo considerado uno de los padres de la vinificación natural. También recuerda como experiencias decisivas haber probado el “Clos Milan” 1996 de Henri Milan, así como los vinos de Marcel Richaud y Domaine de Gramenon. Sabía que quería romper con lo establecido y, al comenzar su propio proyecto, cuestionó todo lo que había aprendido durante sus estudios, tanto en el viñedo como en la bodega. Abandonó el cultivo convencional y los aditivos enológicos, buscando una forma de trabajar más libre y respetuosa con la uva. En el camino encontró a otros productores con una filosofía similar, dentro de una de las regiones vitivinícolas más colaborativas y dinámicas del mundo.

Hoy, Jean-Claude Lapalu produce seis cuvées de Gamay, cada una concebida para expresar distintos aspectos de la compleja geología del Haut-Beaujolais. Sus viñedos cuentan además con una privilegiada orientación sur, que aporta una influencia más mediterránea que la de otras zonas del Beaujolais. El trabajo en el viñedo y en la bodega se basa en la mínima intervención: ningún aditivo enológico, selección extremadamente precisa de las uvas durante la vendimia, fermentaciones en acero inoxidable y vinificaciones sutiles que buscan preservar la pureza y la expresión del fruto.

En 2010, el domaine obtiene la certificación orgánica Ecocert, aunque Jean-Claude nunca le ha concedido demasiada importancia a las certificaciones y prefiere concentrarse en el trabajo concreto de la viña.

Sin duda, los vinos de Jean-Claude figuran entre los grandes Gamay del Beaujolais. Son el resultado de una mente curiosa, décadas de experiencia y una búsqueda que continúa evolucionando. Si en sus primeros años la extracción ocupaba un lugar más importante, hoy su interés está claramente puesto en la elegancia, la precisión y la expresión del terroir.

* El nombre “Brouilly” proviene de la palabra francesa brûlé, que significa “quemado”, en referencia a la apariencia de roca quemada de una parte de los suelos de Brouilly.